Todo padre y madre piensa en el futuro de sus hijos, y las finanzas son una parte importante de esa planificación. Por eso, tarde o temprano surge la misma pregunta: ¿qué hacer con el dinero de los niños?
Muchas personas optan por abrir una cuenta de ahorro para niños. Y aunque puede ser un buen comienzo, no siempre es la alternativa más efectiva a largo plazo.
Las cuentas de ahorro de niños tienen varias ventajas:
- Son fáciles de manejar para hacer aportaciones periódicas, ya sea tuyas o de familiares como abuelos y tíos.
- No implican grandes riesgos y sabes cuánto dinero tienes acumulado.
- El dinero puede retirarse fácilmente cuando sea necesario.
- Ayudan a que los niños entiendan cómo funciona el ahorro y vean crecer su dinero poco a poco.
Sin embargo, también tienen una gran desventaja: no aprovechan el tiempo que los niños tienen por delante para hacer crecer ese dinero mediante el interés compuesto.
Además, aunque el dinero se mantenga seguro, eso no significa que mantenga su valor real. Con el paso del tiempo, la inflación hace que el costo de vida aumente, por lo que ese dinero tendrá menos poder adquisitivo en el futuro.
En otras palabras, aunque después de varios años hayas acumulado una buena cantidad de dinero, probablemente no alcance para lo mismo que hoy.
¿Qué hacer con el dinero de tus hijos?
Si una cuenta de ahorro tradicional no siempre es la mejor opción para el dinero de tus hijos, entonces ¿qué puedes hacer? Una alternativa es invertir ese dinero para que tenga la oportunidad de crecer con el tiempo.
La razón es sencilla: los niños tienen algo muy valioso a su favor, y es el tiempo. Mientras más años tenga una inversión para crecer, mayores suelen ser las oportunidades de generar mejores resultados a largo plazo.
De hecho, el tiempo es uno de los factores más importantes en cualquier inversión. En términos generales, mientras más largo sea el periodo de inversión, menores suelen ser las probabilidades de perder dinero. Ese es uno de los beneficios de invertir pensando en el largo plazo.
Por ejemplo, distintos estudios históricos muestran que las probabilidades de pérdida disminuyen significativamente en inversiones de 10 años o más. Y cuando hablamos de los ahorros para tus hijos, ese suele ser un periodo bastante razonable, especialmente si comienzas desde que son pequeños.
Claro está, esto no significa que las inversiones estén libres de riesgo. El mercado siempre tendrá subidas y bajadas. Sin embargo, cuando el objetivo está a muchos años de distancia, esos movimientos suelen tener menos impacto que el resultado final.
Para ayudarte a manejar mejor esos riesgos, puedes apoyarte en dos estrategias sencillas:
Invertir de forma periódica
En lugar de invertir una cantidad grande de una sola vez, puedes separar una cantidad fija cada mes y destinarla a inversiones para tus hijos. Esto ayuda a crear consistencia y aprovechar el crecimiento a largo plazo poco a poco.
Ajustar el nivel de riesgo con el tiempo
Cuando tus hijos son pequeños, normalmente puedes asumir un poco más de riesgo porque todavía queda mucho tiempo para recuperarte de posibles caídas del mercado. Sin embargo, a medida que se acerque el momento de usar ese dinero, por ejemplo, para estudios universitarios, puede ser recomendable mover esas inversiones hacia opciones más conservadoras y estables.
¿Qué puedes lograr? Un ejemplo práctico
Hasta aquí hemos hablado de la teoría, pero la mejor manera de entender el impacto de ahorrar e invertir para tus hijos es verlo con un ejemplo sencillo.
Imagina que comienzas con un ahorro inicial de $1,000 y luego aportas $50 mensuales hasta que tu hijo cumpla 18 años, pensando en metas futuras como la universidad.
Si ese dinero permanece únicamente en una cuenta de ahorro tradicional, al final podrías acumular alrededor de $11,800, sin tomar en cuenta el efecto de la inflación.
Ahora bien, ¿qué pasaría si además inviertes ese dinero? Todo dependerá del tipo de inversión y del rendimiento que puedas obtener a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, supongamos que durante los primeros años logras un rendimiento promedio anual de un 6% y que, más adelante, decides mover el dinero a opciones más conservadoras con un rendimiento cercano al 3%.
En ese escenario, después de 18 años podrías acumular aproximadamente $19,675. Es decir, cerca de $8,000 más que si solo hubieras mantenido el dinero en una cuenta de ahorro.
Esa es la diferencia entre simplemente ahorrar y combinar ahorro con inversión pensando en el futuro de tus hijos.
¿Dónde invertir el dinero de tus hijos?
Hoy en día existen muchas alternativas para ayudar a crecer el dinero de tus hijos, y la mejor opción dependerá de tus objetivos, tus conocimientos financieros y el nivel de riesgo que estés dispuesto a asumir.
Estas son algunas de las opciones más comunes:
Fondos de inversión
Son una de las alternativas más accesibles para quienes prefieren que profesionales manejen las inversiones. También pueden ser una buena opción si te interesa aprender y administrar tus inversiones por tu cuenta.
Fondos indexados y ETFs
Estos productos buscan replicar el comportamiento del mercado en lugar de tratar de superarlo. Por ejemplo, siguen índices compuestos por muchas empresas. Una de sus principales ventajas es que suelen tener costos y comisiones más bajos.
Seguros de ahorro
Son productos administrados profesionalmente y suelen ser una opción sencilla para comenzar a invertir sin necesidad de tener grandes cantidades de dinero.
Inversión directa en acciones
Esta alternativa requiere más conocimiento y tiempo, ya que eres tú quien decide en qué empresas invertir. También implica monitorear y analizar las inversiones con mayor frecuencia.
Inversiones enfocadas en dividendos
Consisten en invertir en empresas que reparten ganancias periódicas a sus inversionistas. De esta manera, además del posible crecimiento de la inversión, también puedes generar ingresos adicionales con el tiempo.
Finalmente, también debes decidir si el dinero estará a tu nombre o al de tu hijo. Más allá de ciertos aspectos contributivos o legales, la decisión dependerá del nivel de control que quieras mantener sobre esos fondos y del momento en que quieras que tu hijo tenga acceso a ellos.
Lo importante es comenzar con tiempo y construir un plan que se ajuste a las metas financieras de tu familia.
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