Durante tres años, Génesis Franco y Keneth fueron construyendo una relación de pareja en la que abundaban los detalles de afecto entre ambos, la unión entre familias y las ganas de continuar creando una vida juntos.
“Ahora todo quedó en nada”, lamenta Génesis, quien perdió a su novio hace menos de tres meses, cuando la motora en que viajaba fue impactada por un vehículo conducido por un hombre en estado de embriaguez.
“Esto para mí ha sido bien doloroso porque yo estuve con él tres años y ya nosotros teníamos nuestras metas, nos veíamos juntos en un futuro”, cuenta la joven de 20 años, estudiante de enfermería.
Continuar cumpliendo con sus responsabilidades en la universidad, en su tercer año de estudios, ha sido una tarea muy difícil para Génesis. Incluso, llegó a considerar detener su rutina. La tristeza por la ausencia de su compañero afecta su concentración. Debido a que compartían mucho tiempo juntos, cada momento se encuentra recordándolo y extrañando su compañía. Lo más duro es reconocer que no llegarán esos detalles de amor tan frecuentes por parte de Keneth, como llevarle su mantecado favorito o una bolsita con fresas si estaba estresada o ansiosa por los estudios o cualquier otra razón.
Sin embargo, pocos días antes de su muerte, como regalo para su tercer aniversario, el novio de Génesis cumplió uno de sus deseos y le regaló a Max. Este perro salchicha, que llegó a la vida de la joven el 30 de agosto, se ha convertido en una compañía muy especial que le brinda mucho consuelo y amor.
“Desde que llegó a mi vida fue muy especial e importante para mí. Luego, cuando pasó todo esto, Max se volvió más importante y me he aferrado mucho a él ya que básicamente es lo último que Keneth me dejó y por eso significa mucho para mí. Cada vez que lo miro me acuerdo de él”, cuenta Génesis.
Le entristece que su novio apenas pudo disfrutar de la mascota, pues falleció el 9 de septiembre. Otros pequeños detalles de Keneth acompañarán siempre a Génesis. Además de las vivencias juntos, atesorará cada notita que le dejó escrita, cada mensaje de texto y fotografía. Aunque al final, sabe que debe enfrentar la realidad que trae la muerte una persona amada.
“Uno se queda esperando recibir un mensaje, una llamada, que entre por la puerta”, lamenta.



